¿Qué es el Internet de las Cosas, cuáles son las ventajas que aporta en la vida de todos y las tendencias del sector? Y finalmente, ¿cuál es el desafío más importante que la tecnología deberá enfrentar?
Objetos inteligentes que se comunican entre sí. Intercambian información, realizan transacciones, con el objetivo de simplificarnos la vida. El Internet de las Cosas agrupa un conjunto de tecnologías que permiten a cada objeto asumir una segunda vida conectándose a la Red.
Así es como funciona el Internet de las cosas y por qué revoluciona la existencia de todos nosotros.
El papá es Kevin Ashton
El primero en acuñar el término es Kevin Ashton, un ingeniero estadounidense hoy al frente del Auto-ID Center del MIT. Kevin ha favorecido la creación del RFID, de los chips de baja potencia que se comunican de manera inalámbrica.
La etiqueta RFID es la base que permitió el nacimiento del Internet de las Cosas. Luego surgirían otras innovaciones que permitieron que el modelo escalara.
Fundamental es la adopción de IPv6, el nuevo protocolo que permite de hecho a un mayor número de usuarios y dispositivos comunicarse en Internet, aumentando la posibilidad de crear direcciones IP.
11 mil millones de dispositivos conectados
El número de dispositivos conectados es realmente impresionante: 11 mil millones según Forbes hasta hoy. Con el término "dispositivos" se entiende realmente todo: electrodomésticos, automóviles, cámaras, complementos de mobiliario, cualquier cosa puede estar conectada a la Red y volverse inteligente.
¿Cuáles son las ventajas del Internet de las Cosas? Son infinitas. Los objetos a través de los sensores pueden proporcionar información y datos a los usuarios y, por ejemplo, informarles sobre los mal funcionamientos y fallos en tiempo real, optimizando así los gastos de mantenimiento.
Y luego hay ventajas que impactan en la vida cotidiana, como sensores que detectan el nivel de smog de la ciudad, la afluencia de personas en un lugar, la situación del tráfico, y envían mensajes a quienes pueden utilizar estos datos.
Las oportunidades para las empresas
El Internet de las Cosas es el fundamento de la Industria 4.0, una nueva forma de producir que mejora el rendimiento, optimizando los recursos y reduciendo el desperdicio.
Los sensores permiten a las empresas tener más datos sobre sus productos y sistemas internos. Datos que luego pueden utilizar para entender cuándo un componente debe ser reemplazado, por ejemplo. Y hacerlo antes de que pueda causar daños.
Los datos luego también sirven para otros propósitos, como por ejemplo hacer más eficientes las cadenas de suministro, pudiendo monitorear y verificar las actividades en tiempo real.
No solo manufactura, sino también agricultura. El Internet de las Cosas inaugura la "smart agricolture" que, al equipar los sistemas de cultivo con sensores, mejora los rendimientos del suelo y promueve un uso más eficaz de los recursos naturales, como el agua y otras formas de energía.
Las oportunidades para todos
Los beneficios que hemos descrito del Internet de las Cosas no se limitan a los empresarios, sino que aportan bienestar a todos. Uno de los temas más debatidos dentro del sector es el de las ciudades inteligentes.
En un mundo donde los objetos están conectados, será posible mejorar la vida de nuestras ciudades. También aquí los ejemplos son muchos. El Internet de las Cosas mejorará el uso de los recursos públicos. Pensemos en la iluminación pública, con farolas que gestionan de manera inteligente la luminosidad urbana.
O al abanico de posibilidades que se abren con la "smart mobility", con los medios de transporte y autos conectados que intercambian información en la Red y gestionan mejor cambios, coincidencias y sistemas de estacionamiento.
Las oportunidades no se limitan al ámbito público, sino que entran en la privacidad de cada uno de nosotros, directamente en casa. Con los sistemas de domótica que contribuyen a optimizar el consumo de energía, evitar desperdicios, especialmente en la gestión de las fuentes de calor y los electrodomésticos.
Tendencias y el tema de la privacidad
La palabra clave para entender el Internet de las Cosas es integración. La tecnología, de hecho, funciona si se combina con las otras innovaciones presentes hoy.
Hablemos de inteligencia artificial. Los avances en este campo facilitan el diálogo entre objetos, favoreciendo la transferencia de información. Y permitiendo, al mismo tiempo, una comunicación más eficaz entre el hombre y la máquina.
Pensamos en las nuevas evoluciones de los chatbot, máquinas que aprenden el lenguaje humano e interactúan con los usuarios de la Red, como lo haría una persona real.
Otra integración fascinante es la que vincula el Internet de las Cosas con la blockchain, la red peer to peer en la base del funcionamiento de los bitcoin.
La blockchain puede garantizar la seguridad de los datos, registrando cada transacción e intercambio en su base de datos compartida que no puede ser modificado. Un mecanismo perfecto en la cadena de suministro, para almacenar y verificar en tiempo real la exactitud de los intercambios que ocurren.
Como en toda tecnología, no es oro todo lo que reluce. El desafío del Internet de las Cosas se llama privacidad. Con los objetos inteligentes, desde el cepillo de dientes, la máquina de café, hasta el refrigerador, habrá miles de millones de datos sobre los hábitos de los usuarios que circularán en la Red.
Lo que se hará para proteger estos datos y la privacidad de los usuarios es el campo en el cual el Internet de las Cosas jugará el partido para convertirse en una tecnología de masas.


























